Un proceso tradicional
Ahora que ya sabéis que nos hemos ido casi dos siglos atrás para encontrar en nuestras vacas Brunas una rendija del que un día fueron y que todavía conservan en su ADN, aptitud de lecheras alpinas, os explicaremos que también hemos querido volver a los orígenes en cuanto al proceso de fabricación.
Todo empieza en el campo, en el pasto. Nuestras vacas campan libremente y su cuidado no es sencillo. Pero todavía es más difícil cuando llega el invierno y se recogen en el establo. Asegurar su bienestar requiere una dedicación constante: es una época en la cual consumen más energía que nunca (a causa del frío) pero, en cambio, son menos autosuficientes (hay que suministrarlas el alimento), tenemos que cuidar que el establo esté siempre limpio y seco y tenemos que ser muy prevenidos con las posibles enfermedades: como nosotros, el frío y la humedad les bajan las defensas.
Pero también existen albas y puestas de sol de primavera en las cuales nos libramos al espectáculo del territorio, de nuestra naturaleza. Y está la calma que ya no existe en las ciudades y también el sonido de las esquilas.
Y, por supuesto, hay el queso.
La quesería está también aquí mismo, a la granja. Esto nos permite fabricar el queso con leche fresca del mismo día, acabada de ordeñar, así no pierde las propiedades de su proteína, que es especialmente digestiva comparada con las otras razas de vaca. Después de la pasteurización y de la coagulación de la leche, cada queso Brunat se amolda a mano, se filtra y se prensa. Y aquí se inicia un proceso de dos meses de maduración durante los cuales se formará su sabor y textura únicos. Aunque nosotros hemos optado por dos meses porque queremos que conserve una suavidad que lo haga apto para todos los paladares, si sois de sabores fuertes os animamos a dejarlo madurar algo más a casa.
Finalmente, está el corte y el envasado. Para mostraros cómo de poco automatizado está, os explicaremos una curiosidad: las crucecitas que encontraréis en el interior de su embalaje no sirven solo para relataros nuestra historia, sino que también nos indican por donde tenemos que plegar el papel.
Cómo veis, el proceso de fabricación del Brunat es 100% artesanal. Y por eso mismo es tan gratificante.